Amy Adams interpreta a Susan Morrow, la dueña de un galería de arte que odia no ser artista.
Foto: Merrick Morton / Focus Features

Animales nocturnos

Amy Adams, Jake Gyllenhaal, Michael Shannon. Dirigida por Tom Ford / Tres estrellas y media

Como el icónico diseñador de moda que es, Tom Ford tiene una afilada mirada sobre el estilo y la composición de las imágenes que crea. Pero las emociones que corren bajo las superficies brillantes son sus verdaderas armas como director. Luego del excelente debut de 2009, A Single Man, Ford vuelve a triunfar en Animales nocturnos, un thriller que resuena con terror fantasmagórico y poético.

Amy Adams protagoniza como Susan Morrow, la elegante dueña de una galería de arte con un look impecable. Su éxito es superficial: odia no ser artista, y detesta que su marido la engañe. Su fachada colapsa cuando recibe el manuscrito de un libro. Viene de Edward (Jake Gyllenhaal), el marido que dejó y olvidó dos décadas atrás. La novela está dedicada a Susan, lo cual no es agradable: el libro cuenta -y la película muestra- la historia de una pareja y su hija en un viaje de pesadilla. Susan cree que alude a su relación tortuosa con Edward y que el contenido violento es una venganza por sus traiciones.

Ford asume el desafío de filmar la novela infilmable de Austin Wright, Tony and Susan (1993). Y hace un gran trabajo. Agregó estocadas satíricas nuevas, sin descuidar los temas que sostienen estos mundos paralelos.

Los actores no podrían estar mejor. Gyllenhaal se sumerge en lo profundo de la vulnerabilidad masculina. Y Adams lleva a Susan de universitaria inocente a reina del hielo, sin escalas. Está espectacular. Animales nocturnos puede desconcertarte con sus cambios de tono y su fusión de pasado y presente. Pero no debe sobreanalizarse. Sólo hay que seguir a Ford y a la gloriosa Adams, y rendirse a sus encantos.

Peter Travers