Elvis Costello y Paul McCartney durante la grabación de Flowers in the Dirt, en 1988.
Foto: Linda McCartney

Para Paul McCartney, era una sensación muy familiar. Ahí estaba, junto a un co-compositor riguroso, de voz dura, con raíces liverpoolianas, cara a cara mientras rasgueaban sus guitarras acústicas, cada uno terminando las frases musicales y letras del otro, cantando en cómodas armonías. "Compusimos con el mismo método que John y yo", dice McCartney, recordando sus colaboraciones salvajemente productivas con Elvis Costello en los ochenta. "Me imagino que de algún modo él estaba siendo John. Y para mí eso era bueno y malo. Era una gran persona con la que componer, un gran complemento, pero ahí estaba yo, ¡tratando de evitar hacer algo demasiado estilo Beatle!"

Esas sesiones, en el rústico Hog Hill Mill Studio en East Sussex, Inglaterra, supuestamente producirían canciones para lo que se transformó en el disco del ex Beatle Flowers in the Dirt, de 1989, uno de sus destacados de los ochenta. Cuatro temas, incluyendo el dúo juguetón de "You Want Her Too", terminaron en aquel disco, dos en el siguiente de McCartney (Off the Ground, de 1993), y el resto en discos de Costello. El más famoso fue el hit "Veronica".

Pero como revela el lanzamiento en formato box set de Flowers in the Dirt, las grabaciones en colaboración -versiones acústicas (que durante mucho tiempo tuvieron circulación pirata) y, finalmente, versiones de Costello y McCartney con banda completa- se sostienen como un documento extraordinario de una sociedad que probablemente fuera demasiado perfecta como para durar. "Me hizo mover hacia adelante, hizo que él se moviera hacia adelante", dice McCartney, quien está igualmente orgulloso de otros temas de Flowers, como el extraño blues funk de "Rough Ride", producido por Trevor Horn. "Es lo mejor que podés esperar. No creo que ninguno de los dos pensara que nos íbamos a convertir en Lennon-McCartney Parte Dos."

Aun así, Costello recuerda: "Había un plan de trabajar juntos en las sesiones, co-producirlas". (También insiste en que no tenía ninguna intención de imitar a Lennon, aunque haber aprendido a armonizar escuchando discos de los Beatles influyó inevitablemente en su elección de arreglos vocales.) Pero McCartney, decidido a tener un disco que se destacara en su primera gira libre de los Wings, terminó convocando a una variedad de productores y colaboradores (incluyendo a David Gilmour) para Flowers, y arreglando canciones como "My Brave Face" -especialmente cruda y beatlesca en su primer demo, interesantemente reggae en el segundo- en lo que Costello llama "producciones elaboradas… para la pantalla gigante".

McCartney ahora reconoce que "la energía y las interpretaciones de los demos eran mejores en algunos casos. Esa es la razón por la que queríamos editarlas: para toda esa gente que no compra discos pirata". La voz apasionada de McCartney en el demo al piano de "The Lovers That Never Were" es particularmente sorprendente. "Esa es una de las canciones de las que me di cuenta de que era buena mientras la hacíamos", dice Costello, quien tocó el piano con McCartney rasgando una guitarra junto a su oído. "No es fácil superar esa interpretación."

A Costello le encantó saber que McCartney finalmente está lanzando sus discos en colaboración, antiguamente perdidos. "En la serie de los colaboradores de McCartney", señala con una sonrisa, "yo soy el que está entre Michael Jackson y Kanye West y Rihanna. No sabías eso de mí. Y es un dato del pop con el que quizás podrías ganar una apuesta".

Brian Hiatt