El Bordo grabó su séptimo disco en su casa propia.
Foto: Irish Suárez / Gentileza El Bordo

"Grabar en tu sala es como dormir en la cama de tu casa", dice Alejandro Kurz, líder de El Bordo. "Por más que una cama de hotel sea mejor, a la tuya le conocés la textura, los huequitos, el olor…es diferente." El cantante y guitarrista habla a pocos días del lanzamiento de El refugio, el primero grabado en la sala que se armaron en la misma casa antigua de Almagro donde hace más de dos décadas ensayaban Los Redondos, Pappo y La Renga, entre otros, y que desde hace siete años es el bunker de la banda.

Después de nueve meses de obras y bajo el concepto de que las paredes estaban vírgenes y necesitaban "llenarse de nueva música", Kurz se encerró con sus compañeros a componer, ensayar y, luego, registrar lo que salió de ese largo período de trabajo. "El disco somos nosotros explotados en la sala. La batería suena explotada porque Migue (Soifer) toca con esa intensidad y ese corazón. Del lado izquierdo está la guitarra de mi hermano Diego, a la derecha la mía y el bajo de Pablo (Spivak) en el medio, con las chapas de la obra en construcción ahí", cuenta Kurz. "Lo que queríamos era la banda tocando en vivo y sonando como si estuviéramos haciéndolo en un lugar lleno."

Con el productor Alejandro Vázquez -que ya había trabajado en los últimos discos de El Bordo-, Tete Iglesias de La Renga fue uno de las pocas personas autorizadas a entrar al estudio durante la grabación. "Tete ofreció sus cosas para que grabemos", dice Kurz, "vino un día a la sala, trajo sus bajos y un cabezal. Lo aceptamos agradecidos y en 'Metafísica Suburbana', que es un tema bien power, está su bajo".

El resto de las doce canciones del disco va del grunge de "Corazones Olvidados" al funky disco de "Humano", y se sumerge en la balada con "Que Ella Vuelva a Sonreír". Además, El refugio incluye una versión en castellano de "Talk to Me" de Nirvana, un tema que en vivo lo tocaron solo cinco veces. En las letras, según Kurz, se refleja el espíritu que siempre caracterizó a la banda. "Salir a pelearla, jugársela y apostar a los sueños; incluso desde un punto de vista casi beatnik, de salir a buscar la libertad, o algo más actual como la serie Black Mirror, que nos muestra la desconexión que tenemos. Y la idea es contrarrestar eso con el contacto humano, con lo real. Vivimos épocas difíciles y nos parecía bien ofrecer un refugio, como lo es la música, para que pasemos la tormenta", concluye Kurz.

Manuel Buscalia