John Mayer en los Capitol Studios.
Foto: Travis Schneider

'Las que me destruyen son las que más me gustan", dice John Mayer, sentado junto a una enorme consola de grabación en Capitol Studios en Los Angeles. Acaba de hacer sonar a todo volumen "Still Feel Like Your Man", una de las más de 30 canciones que compuso a fines de 2014, durante un período de "tristeza intensa". Hace poco se separó de su novia intermitente, Katy Perry, y estuvo atravesando un profundo autoexamen de conciencia, que resultó en su música más emocionalmente reveladora hasta la fecha. "Va más allá de un disco de separación", dice acerca de The Search for Everything. "Se trata de mí. Orgullosamente, es, como dice mi terapeuta, un estudio de la metafísica del amor ausente."

Mayer dice que estaba buscando un cambio después de Paradise Valley, de 2013, el segundo de un par de discos de música americana de perfil más bajo. "Quería hacer un álbum que fuera grande desde el principio", dice. "Quería mi disco de rock de los setenta." Así que empezó a componer canciones desde cero en Capitol, inspirado por discos espléndidamente producidos y célebremente costosos como Rumours, de Fleetwood Mac. Se compró un Porsche y contrató a un chofer para que lo llevara al estudio todos los días, al que llegaba vestido con un traje de Brioni, para maximizar la sensación de estar haciendo "un disco estilo 1977, en el que llegás al estudio de traje".

En 2015, Mayer se tomó un descanso y se sumó a Dead & Company para hacer un par de exitosas giras. "Esa banda me enseñó a ser parte de algo", dice. Volvió a grabar con el bajista Pino Palladino y el baterista Steve Jordan, una sección rítmica con la que toca desde 2005.

Inspirado en Drake, Mayer está evitando el plan de lanzamiento tradicional. En su lugar, va a sacar música en "olas", un par de canciones por mes (las primeras cuatro salieron en enero) hasta que salga la edición de disco en forma física a mediados de año. "Me fuerza a terminar las canciones", dice. El proceso también le permite ajustar cosas de acuerdo con la recepción de los fans; a fines de enero, estaba trabajando en "Helpless", una zapada con mucha guitarra, el tipo de canción que los fans notaron que estaba faltando en su set anterior. También estaba terminando "Emoji of a Wave", una balada sobre un desamor con armonías de Al Jardine, de los Beach Boys, y su hijo Matt. "Nunca en la vida había estado llorando y componiendo al mismo tiempo", dice Mayer. "Estaba tratando de hacer este disco desde hace muchísimo tiempo."

Incluso cuando salga el LP, Mayer planea seguir lanzando pequeños grupos de canciones. "Este disco está vivo y en proceso durante todo el año", dice. "The Search for Everything se termina cuando yo tuitee que se terminó."

Jenny Eliscu